La fábrica no nació de un plan de negocios. Nació de una cocina prestada, una amasadora vieja y la costumbre de hacer pastas los domingos para toda la familia. Estos son los momentos que marcaron el rumbo.
2016
Empezamos con una sola receta: ravioles de ricota y nuez, amasados a mano en una cocina de barrio. Los primeros pedidos llegaron por vecinos que pasaban el dato de boca en boca, sin cartel ni vidriera.
2018
Sumamos los sorrentinos de jamón y queso, que exigían más espacio y una mesa de trabajo más grande. Nos mudamos a un taller con dos amasadoras y empezamos a sellar a mano cada pieza, como seguimos haciéndolo.
2020
La cocción lenta de tomate italiano pasó del acompañamiento a producto propio en frascos de medio litro. Ese mismo año armamos una línea sin TACC con masa de maíz y arroz, pensada para que nadie se quede afuera de la mesa.
2022
Abrimos la pequeña despensa con quesos, aceitunas y pan de campo, y ordenamos los combos para cuatro o seis personas. La idea era simple: resolver la cena de un domingo o el cumpleaños de un sobrino sin que nadie tenga que cocinar.
2024
Pasamos la lista escrita a mano a un catálogo online con ingredientes, peso por porción, tiempo de cocción y si el producto se congela bien. Ahora cada vecino arma su pedido semanal, elige el día de entrega y coordina retiro o envío a domicilio.
Fratelli Frankston empezó como casi todo en el barrio: con una mesa grande, una máquina de pastas prestada y la costumbre de cocinar para más gente de la que había sentada. Lo que sigue es el recorrido de esas decisiones que nos trajeron hasta el catálogo de hoy.
Al principio se vendía solo a conocidos: ravioles de ricota y nuez, tallarines al huevo y poco más. La decisión de mantener la masa fina y el relleno batido a mano marcó el tono de todo lo que vino después, incluso cuando la demanda empezó a crecer.
Cuando los pedidos de los domingos se volvieron fijos, incorporamos los sorrentinos de jamón y queso en formato grande y empezamos a cocinar salsa de tomate italiano en ollas de varios litros. De ahí salió la línea de almacén con quesos, aceitunas y pan de campo: lo que la gente pedía para completar la mesa.
Con más variedad, hacía falta que cada producto dijera lo suyo: ingredientes, peso por porción, tiempo de cocción y si se congela bien. También armamos la línea sin TACC y los combos para cuatro o seis personas, porque las reuniones familiares y los cumpleaños pedían otro formato.
El paso más reciente fue dejar de tomar pedidos solo por teléfono. Ahora los vecinos arman su pedido semanal en el catálogo, eligen el día de entrega y coordinamos retiro o envío a domicilio. La cocina sigue siendo la misma, con las manos en la masa y la misma receta de siempre.
Fratelli Frankston nació en una cocina chica, con una sobadora prestada y la idea de que el vecino pueda resolver la cena sin depender de un llamado telefónico. Hoy seguimos amasando de madrugada, estirando la masa al huevo y armando cada raviol a mano antes de que abra el portón.
Trabajamos para familias del barrio que quieren comer rico entre semana, para quienes reciben gente el domingo y para los que necesitan una opción sin TACC sin resignar sabor. El catálogo digital es nuestra forma de estar cerca: cada ficha dice los ingredientes, el peso por porción, cuánto tarda la cocción y si el producto aguanta bien el freezer.
Amasamos por tandas pequeñas, el mismo día que se entrega. Nada de stock dormido en cámara: si un relleno se termina, se avisa en la ficha y vuelve cuando haya ricota fresca.
Vecinos que piden todas las semanas, familias que arman combos para cuatro o seis, y quienes organizan cumpleaños y reuniones con una mesa larga. También hay lugar para dietas sin TACC.
Hablamos claro y sin vueltas: pesos reales, tiempos de cocción honestos y una recomendación sincera sobre qué se congela bien y qué conviene comer el mismo día.
Antes de armar el pedido, casi todos los vecinos pasan por las mismas dudas. Acá van las respuestas, sin vueltas.
Si tu duda no está acá, podés escribirnos desde contacto o mirar las respuestas más generales en ayuda.